0007. Ficha I de: Salvador Molina Ranea (El Curita)

FICHA PROVISIONAL

No hay gran cosa que yo sepa de este fiestero entrañable, que empuñaba el violín con su grupo de Los Montes y sus primitivos sombreritos de flores, en la película de Edgar Neville, “Duende y Misterio del Flamenco” (1952)

Salvo su nombre completo: Salvador Molina Ranea, su responsabilidad en la fiesta -violinero- y su ilustre descendencia, lo ignoro todo de él: lugar y fecha de nacimiento, y los nombres -si entonces se les ponían- de sus pandas. Su hijo, a veces, la llama Panda de Santo Pitar y en otras ocasiones, Panda de El Curita.

Alguien me comentó que había nacido en el Cortijo de Barrientos, y que cómo estudió algún tiempo para “cura” -como mi propio padre-, de ahí le venía el apodo de El Curita o Curita Barrientos. Tampoco conocemos cómo se inició en la Fiesta, y de quién aprendió a tocar el violín.

Todo lo que sé de este violinero, es lo que nos ha contado su hijo, Pepe Molina, en su propio relato de su vida “en la Fiesta”; la Maestrilla tendrá que recurrir de nuevo a él o su hermano Paquito, y a sus memorias, para dejar constancia de uno de los históricos fiesteros de los que ha quedado registrada al menos una “lucha” aunque fuera para el baile de los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Málaga.

Sabemos de sus padres que: Adolfo Molina Postigo y María Ranea Fortes, fueron famosos como pareja de bailaores en su época, a principios del siglo XX. Ganaban siempre el concurso de baile que organizaba la “Hermandad de Ánimas de Olías”, con fines recaudatorios. Mi abuela sabía bailar el refinado baile de “cuenta” pues su madrina, en el año 1900, le costeó las clases de un maestro de baile que la enseñó”.

También tenemos noticia de un hermano, fiestero y malogrado prematuramente: “Una figura que casi nadie conoce fue la de su hermano, mi tío José Molina Ranea, asesinado en la guerra civil, considerado como el mejor violinero en la modalidad de Comares de su tiempo. Así me lo afirmaron Hilario Sánchez y otros que le conocieron u oyeron hablar de él”.

De su propio padre -Salvador Molina Ranea-, nos cuenta su hijo: “De mi padre, Salvador [Molina Ranea], ya conoces algunos pormenores. Sólo añadiré que acudió (y ganó alguna vez) con su panda de Santo Pitar varios años a Venta Galwey y que era famoso por la fuerza que tenía en el choque”.

Sus descendientes han seguido, con orgullo y aprovechamiento, la senda del padre: Pepe (Pepito) Molina, con el violín, y quién después de “militar” junto a Los de Comares, regresó a Los Montes de su progenitor; Paco (Paquito) Molina a la guitarra, siempre junto a su hermano; también hay por ahí, un violinero que empezó de panderero y que lleva el nombre del abuelo: Salvador Molina (Salvi); bueno… por ahí, no: están todos en la Panda Santo Pitar.


Si no os distraen demasiado las guapas chicas de los Coros y Danzas y sus castañuelas, podréis disfrutar del violín del primer fiestero de Los Montes de Málaga.


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