0072. Cartas de Pepe Molina (1ª)

Empezamos hoy a publicar en el Diccionario “la niña de los ojos de la Porverita”: los correos que José Manuel Molina Gámez -nombre que le ponemos cuando es escritor al fiestero Pepe Molina-. Las comunicaciones se publican tal cual, aunque hay algún añadido mío entre corchetes []. También la negrita -para señalar los nombres propios de persona que vayan saliendo- y la cursiva -para lugares o entidandes-, son cosas de la documentalista.

Confío en que os gusten la mitad que a mí, que me resulta emocionante asistir al nacimiento y vicisitudes de una de mis pandas favoritas y de muy larga trayectoria.

“Hola, amiga:
Si te parece bien, comenzaré una serie de relatos sobre la panda de la que soy violinero, desde que se crea hasta la actualidad, vivencias, anécdotas, fiesteros que nos han acompañado todos estos años, etc.

Un buen día de 1981, me comentó mi hermano Paco [Molina Gámez] que, la tarde antes, había estado de fiesta con unos cuantos chavales del barrio de La Pelusa y de Jarazmín. Se habían reunido en uno de los “quioscos” de la Pelusa, pequeños ventorros al borde la la carretera de Olías cuando ésta abandona la ciudad para internarse hacia Gálica y Jaboneros.

Mi hermano contaba y no paraba de lo bien que tocaban aquellos niños cuyos nombres me citaba: un tal Juani [el Zocato], que tocaba la guitarra zocato, un tal Fali [Palomo], también guitarrero, el hijo del tabernero, llamado Antonio Burgos, dos hermanos, muchachos de Jarazmín, el mayor de los cuales se llamaba César y tocaba el pandero (el nombre del más pequeño, no lo recuerdo), Javi, también de Jarazmín, Juan Miguel, a quien llamaban el “Chivo” y que era sobrino de Paco Maroto, y alguno más. Pero me hizo especial hincapié sobre un tal Luis que, asimismo, tocaba el pandero y al que le veía especiales cualidades. Total, tanto calor puso en sus comentarios que picó mi curiosidad y le dije que los reuniera una tarde de esas para escucharlos. Así que nos vimos en uno de los quioscos, el del padre de Antonio Burgos, y allí tuve ocasión de conocerlos a todos e, incluso, de echar unas luchitas de fiesta con ellos.

Para esas fechas yo era ya un fiestero relativamente conocido al formar parte de la panda de Comares, ya muy famosa en esa época así que, alguno de los muchachos me conocía de vista y, desde luego, sus padres y todos los vecinos y aficionados que se reunían para echar las partidas de cartas o el dominó por las tardes sabían de mi relación con la fiesta. Por ello, no me fue difícil ejercer cierta posición de referencia respecto al grupo de chavales quienes me acosaban a preguntas relativas a la fiesta, instrumentos, fiesteros y todo lo que les movía a curiosidad. Por mi parte, estaba encantado de responder a sus inquietudes.

Fueron frecuentes nuestros encuentros los sábados por la tarde en los quioscos de la Pelusa, en el portón de la casa de Juani el Zocato, en la venta del Cojo, de Jarazmín, en el mismo Jarazmín, o en la venta Las Maravillas, ya bien entrada en la carretera de Olías, adonde nos desplazábamos andando entre risas y comentarios.

Con los meses, se acentúa la relación de amistad en el grupo y ocurrió lo que tenía que ocurrir, se va suscitando la posibilidad de organizar una panda. Eso era algo que, particularmente, me encantaba y les animaba a ello, sin pensar que, si bien el grupo instrumental que había era suficiente para organizarla, el que tocaba el violín… era yo, pues no se me había ocurrido la posibilidad de formar a ninguno de ellos al violín, algo lógico si tenemos en cuenta que el primer principiante que había en el grupo era un servidor. Así que comenzó a rondarme el dilema sobre lo que tenía que hacer al respecto.

Pero la cuestión era ya imparable pues todos ellos tenían una ilusión arrolladora y más tarde o más temprano habría que coger el toro por los cuernos. Por otro lado, estaba la cuestión de por cuál de las dos modalidades que habíamos comenzado a practicar nos decidiríamos: Comares, en la que yo me sentía más seguro y ellos no eran malos ejecutantes, precisamente; o Montes, fiesta en la que todos nos sentíamos más a gusto al tocarla.

Nos decidimos por Montes, aunque hubo serias dudas al respecto y puedo asegurar que lo mismo nos hubiera dado por organizar una panda comareña. Quizás, el enorme respeto que sentía por Adolfo y Paco Maroto pudo influir en el hecho de no intentar “hacerles la competencia”. Ya me parecía demasiado el hecho de plantear siquiera el formar parte de “otra” panda, lo que implicaba el abandonarlos, al menos en aquéllas fiestas donde coincidiéramos.

Una vez de acuerdo en la modalidad por la que formaríamos panda comenzamos a tantear quiénes estarían en ella, pues algunos, sobre todo los hermanos de Jarazmín, no lo tenían muy claro, de hecho, al poco tiempo dejaron de acudir a los ensayos y, finalmente, abandonaron el grupo. Además, había que contar con un grupo de baile, algo con lo que no contábamos, por entonces, aunque yo tenía en mente para ello a Carmina, hija de Adolfo, y, no sé quién de ellos, me habló de las hijas de Antonio el “Guiña”, el del ventorrillo de La Mosca, que sabían bailar muy bién aunque, en ese tiempo, salían con la panda de Las Castañetas, que creo fundó un maestro de aquella barriada que se llamaba Salvador Pendón.

También se suscitó el nombre que le pondríamos a la panda y salieron algunos a relucir, como panda del Palo, de la Pelusa, de Jarazmín, y alguna más. Como yo era conocedor de la buena trayectoria de una antigua panda de Santo Pitar, por lo que me había contado mi padre, Salvador, les sugerí que por qué no le poníamos el nombre de una panda que había sido campeona en su tiempo y recuperar para nosotros un nombre histórico. Automáticamente, todos lo aprobaron con entusiasmo. Y así nació la actual panda de Santo Pitar… Pero, ahora quedaba mi problema.

¿Cómo se lo contaba a Adolfo [Romero Molina]? y, aún peor, ¿qué diría mi ídolo, Paco Maroto? Pues bien, Adolfo, se mostró encantado con la idea y sólo me puso como condición que quería escucharnos antes a ver cómo lo hacíamos. Y dispusimos juntarnos una tarde en la venta de Cárdenas, donde Adolfo pudo conocer a todos aquellos niños a los que tanto enamoraba la fiesta. Y Adolfo se enamoró de ellos, encantado de que su hija Carmina participara en la panda y, no sé si encantado pero, al menos, no puso reparos a que yo me encargara del violín, eso, sí, mientras no coincidieran las dos pandas yo debería seguir con Comares, algo que estaba deseando en el fondo de mi corazón. Por su parte, Paco Maroto, se mostró algo más suspicaz pues él me apreciaba con toda sinceridad como compañero de panda y como guitarrero, además, era “su alumno” y presumía de ello en cada ocasión que se le ofrecía. No obstante, le cayó en gracia el grupo de niños fiesteros y no puso mayor objeción que no abandonara la panda de Comares, algo que yo no pensaba hacer ni por lo más remoto.

El apoyo de Adolfo no se redujo a dejarnos hacer sino que se puso a nuestra disposición de manera activa para, ostentado la vara de alcalde, buscarnos actuaciones en Málaga y provincia para que nos fuéramos fogueando.

Hacia la primavera de 1982, la panda era ya una realidad y sólo los compromisos de Vito y Toñi [Castillo] con Las Castañetas y, en parte, el mío con Comares (pues se vieron con ciertas dificultades para encontrar guitarrero) impidieron que nos presentáramos en el Rincón o en venta del Túnel.

En 1983, nos apuntamos al Concurso de Rincón de la Victoria pero, ésa, es historia para el siguiente relato.

[Hasta la próxima]

Descriptores:

Paco Molina Gámez
José Manuel Molina Gámez (Pepe Molina)
Juani “el Zocato”
Fali Palomo
César y Javi “los hermanos de Jarazmín”
Juan Miguel “el Chivo”
El Luis ¿?
Paco “Maroto”
Adolfo Romero
Carmina Romero (hija de Adolfo)
María Victoria Castillo (Vito)
María Antonia Castillo (Toñi Castillo)
Salvador Pendón
Salvador Molina “Curita”

Panda 1ª de Comares
Panda de Santo Pitar
Panda de las Castañetas

Barrio de La Pelusa
Jarazmín
Olías
Venta de Cárdenas

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Adolfo Romero Molina, Carmina Romero, Correos de Pepe Molina, Fali Palomo (Rafael Palomo Doña), Jose Luis Romero (el Lata), Juan Miguel Merida (el Chivo), Juani Sanchez (el Zocato), Molina Gamez (Jose Manuel), Paco "Maroto" (Francisco Romero Diaz), Paco Molina Gamez, Panda 1ª de Comares, Panda Las Castañetas, Panda Santo Pitar, Pepe Molina (Jose Manuel Molina Gamez), Salvador Molina (el Curita Barrientos), Salvador Pendon, Toñi Castillo, Victoria Castillo Angulo (Vito) y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s