0107. Entrevista con el joven Carlos Fernández (1997)

El jovencísimo Carlos Fernández en Canal Sur

Carlos cantando en Canal Sur con la panda 1ª del Puerto de la Torre

Hace algo más de 13 años, el profesor Miguel Ángel Berlanga entrevistaba a un joven fiestero de 18 años, Carlos Fernández Campos, en la Peña Los Verdiales. Entrevista que se publicó en el año 2000 en los apéndices del libro BERLANGA FERNÁNDEZ, Miguel Ángel “Bailes de candil andaluces y fiesta de verdiales : otra visión de los fandangos“.

A parte de otras menciones en su libro a las opiniones del entonces jovencísimo fiestero, esta entrevista me resultó muy reveladora sobre el sentir y pasión de un sector de la juventud malagueña que ha conocido la fiesta ya descontextualizada y aprendida de grabaciones sonoras antiguas; del interés por investigar la fiesta antigua “tal como es” y el afán didáctico de este joven y su hermano Alejandro, por introducir los verdiales en las escuelas.

De opiniones bastante tradicionales, sorprende, sin embargo, que ya Miguel Ángel Berlanga señalara en el año 1997 que Carlos “iba por libre”, y que comenzando en Benagalbón, por el estilo Comares, acabara mucho más involucrado y aficionado a la Fiesta de Montes, para finalmente -en los últimos años- regresar al estilo Comares -o quizá mestizo, pues nunca he escuchado en directo a esta panda- con su actual Panda de los Baños del Carmen.

Aquí os pongo la entrevista completa que quizá comente en el blog “la Fiesta del Sol”. En esta ocasión, las cursivas son de Miguel Angel Berlanga, y los corchetes [] de la Porverita.


Entrevista con Carlos Fernández Campos.
18 años (Peña Los Verdiales, 25 octubre, 1997)

A Carlos lo vi cuando llegué a la peña, charlando con otros, en la barra del bar, antes de que la panda entrara y comenzara la fiesta. Una vez que la música había comenzado, Carlos no tardó mucho en unirse. Primero cantando coplas sueltas. Luego tocando el violín, la guitarra… Su voz bien timbrada, y potente al mismo tiempo, cualidades como para suscitar comentarios de aceptación cada vez que canta (ojalá no se le suba a la cabeza). Pero algunos opinan que, a sus años, va demasiado libre en su estilo. En la entrevista me explicó por qué.


MAB [Miguel Ángel Berlanga]. Explica como entró al mundo de los verdiales.

CFC [Carlos Fernández Campos]. –Yo los verdiales los había escuchado alguna vez en la feria… pero no les echaba cuenta. Me parecía cosa de viejos, de catetos… pero a mi hermano [Alejandro] y a mí nos gustaba mucho la música desde chicos y queríamos aprender la guitarra… Me enteré que un amigo de clase estaba aprendiendo a tocar el violín. Le dije a mi hermano dónde lo estaba aprendiendo, con una panda. Y dijo: “Pues vamos allí… a mí no me gusta eso, pero vamos a meternos. Yo aprendo un poquillo violín, tú aprendes un poco de guitarra, y después nos salimos y seguimos nosotros por nuestra cuenta, no verdiales ni na de eso…

… Pero nos metimos… y empezamos a… y ahora mismo los verdiales para mi es un modo de vida, ahora yo no podría vivir sin ellos.

MAB. -¿A qué te dedicas ahora?

CFC. –Ahora mismo no estudio, estoy esperando para irme a la mili. He estado trabajando de carpintero, de camarero… después de la mili trabajaré en la carpintería o bien de representante, que mi padre lo es y tengo ahí el camino abierto.

MAB. –Carlos, una cuestión. Yo entiendo que antes la gente no pudiera vivir sin fiesta de verdiales en el campo, porque era uno de los pocos modos de divertirse. Pero ahora… a muchos le parece esto algo exótico, extraño, monótono.

CFC. –Yo desde que estoy en los verdiales, cada vez he ido frecuentando menos la discoteca, y yo ahora entro en una discoteca porque voy con mi novia y a ella le gusta todavía.

MAB. -¿Porqué dices “todavía”?

CFC. –Porque ella también se está metiendo en los verdiales, la he enseñao yo a cantar. Y a bailar también está aprendiendo. Lleva poco tiempo, pero lo que lleva, va bien. Vaya, va viento en popa, pero todavía le falta mucho.

MAB. –Vaya, pues tienes más suerte que Rafa [Barba], que lo tiene más difícil. A su novia no le gusta nada esto…

CFC. –En los verdiales te puedes quedar ronco cantando, pero en la discoteca te quedas ronco na más que intentando preguntarle: ¿que qué hora es…? Pierdes la garganta y el oído.

MAB. -¿Te ha gustado a ti cantar de pequeño?

CFC. –Mi hermano y yo siempre, desde chiquitillos nos ha gustao la música, siempre, aunque fuera cantar las canciones de la radio…

MAB. -¿Eres de por aquí?

CFC. –Sí, de dos o tres bloques más para allá.

MAB. -¿Y tus padres estaban ligados de alguna manera a la fiesta?

CFC. –No… lo único es unos primos de mi padre, que son cantaores flamencos, los Corpas. Pepe Corpas, Paqui Corpas… Paqui estuvo cantando verdiales con Juan Majallana, pero una cosa puntual fue aquello, ya han dejao la fiesta.

MAB. -¿Y el flamenco te gusta?

CFC. –Ahora me encanta, pero se me sale un poco de onda.

MAB. ¿Qué quieres decir?

CFC. –Que me parece muy difícil.

MAB. –Yo creo que a través de los verdiales te puedes meter muy bien en el flamenco.

CFC. –Bueno, es que lo de los verdiales, no es que tenga más o menos mérito que el flamenco, pero es algo más concreto, en lo que tú te puedes centrar más.

MAB. –Pero no es necesario que conozcas todos los palos para empezar a cantar, puedes además ser bueno en alguno y no en otros.

CFC. –Bueno, yo ya canto cuatro o cinco fandangos que he escuchao, cuatro o cinco bulerías…

MAB. –Pues ánimo ¿Y qué otro atractivo encuentras en este mundo de los verdiales?

CFC. –Pienso yo que el ambiente, aparte de la música. Tú, por ejemplo, sales a divertirte a una discoteca, y te lo pasas bien, eres capaz de ponerte a bailar con una persona que se te pone delante, y te pones así a bailar en plan de cachondeo, ¿no? Y tal. Ahora: sales por la puerta de la discoteca y te encuentras con quien hayas estado bailando, y es muy raro que sepas casi quién es. Es muy raro que hagas amistad allí. Sin embargo en esto de los verdiales, en el momento en que te metes, haces muchos amigos. ¡Hombre… la amistad es muy relativa! ¿no? Pero haces muchos amigos, tienes una relación social, es muy importante, es una forma de vida. Yo por ejemplo esta noche, me había dicho mi novia de salir a la discoteca, y le he dicho: Mira, yo no tengo ganas de salir, vete tú con tus amigas (vive en el Rincón) y yo me voy a escuchar la fiesta.

MAB. –Y ya de camino, a cantar un poquito.

CFC. –Si, vamos, yo como ya me conocen, pues ya siempre me señalan y eso…

 

MAB. –Tú cuando cantas, ¿sabes que cantas por el estilo de alguien, o cantas a lo que salga?

CFC. –Sí, por ejemplo pa Montes canto por el estilo de Enrique España, de Luis Gámez, algunas veces de Corrales [sic] [¿podría ser Cincorrales?]… Por Comares canto por cantaores que no se conocen actualmente, porque no se tienen tampoco muchos datos de ellos, que yo he sacao to el cante de una cinta antigua que he podido conseguir yo…

MAB. –Por cierto, hay una cinta antigua de eso, que me pasó Manuel Robles (alcalde de Comares).

CFC. -¡Sí!, esa, esa misma, que…

MAB. –Que hacen unas caídas muy espontáneas…

CFC. –Que cantan muy fino, muy alto ésa. Pues de esa cinta, de hace unos cuarenta o más años, (grabada a gente de aldeas cercanas a Comares, que cantan en estilo antiguo, un tanto arcaico y descuidado para entendernos) en la que ya estaba Paco Maroto, pero hay otros que no lo hacen por su estilo…

MAB. –¡Justo!, y desde mi punto de vista, Maroto ahora casi ha copado los estilos de Comares, y eso tampoco es…

CFC. –Claro, porque por ejemplo una persona que escucha el estilo Comares, todo lo que no sea el cante de Maroto, le parece que no es Comares… a mí me han dicho muchas veces: “Oye, tú no cantas como Comares, cantas muy bien pero no cantas por Comares, un poco como Almogía…” y yo, a personas que me han dicho eso, los he invitao un día a un bar, a un café, y le he puesto una cinta y digo mira, no es por yo hacerme el eso (el original), sino simplemente es que tú no has oído y yo comprendo que es que no lo conoce casi nadie eso (se refiere a la cinta con los “cantes antiguos”).

MAB. -¿Sabes lo que te digo? Que me llama la atención que un joven como tú se dedique incluso a investigar cómo era el cante antiguo. Eso es señal de que te gusta. Y esos cantes están ahí. Además, tampoco es que sea eso innovar por innovar, en todo caso es retomar estilos que alguien ha oído, les ha gustado, y que resulta que se entera de que antes se cantaban así…

CFC. –A mí personalmente, te digo que veo muchísimo más bonitos los de antes. Yo pa mí, cuando antes me metía en la fiesta, “lo máximo” era la fiesta de Paco Maroto. Hoy pa mí, la fiesta de Paco Maroto, no es por desmejorar a Paco, al que admiro mucho, pero no es mejor que lo que había antes.

MAB. –Si siempre se canta igual, resulta un poco reiterativo…

CFC. –Muy reiterativo, y bueno, sí, es un estilo de Comares, pero no el único.

MAB. –Eso mismo es lo que yo veo que sucede hoy con algunas individualidades que han grabado y que se han oído mucho. Es normal, pero por ejemplo Paqui Corpas (y resulta que es prima de tu padre), que como canta tan bien…

CFC. –Ha influido en muchas cantaoras…

MAB. –En efecto, y lo veo bien, pero hay otras.

CFC. –Es que no nos damos cuenta de la importancia que tiene grabar una cinta hoy en día, porque nosotros, la gente, como cada día están aprendiendo más personas jóvenes como yo, que se están metiendo más en los verdiales, las personas jóvenes, donde podemos aprender más fácilmente es en las cintas. Entonces, la persona joven que esté aprendiendo, escucha esa cinta una y otra vez, y va a coger el estilo que escuche en esa cinta. El que más le guste, pero de esa cinta. Y si en esa cinta no se ha hecho bien, se va a coger de ahí de todas formas.

MAB. –Claro, eso es como todo, lo que se populariza es lo que más se va conociendo en cada momento, esa es la historia…

CFC. –Por eso, por ejemplo yo llevo tiempo queriendo que mi panda grabásemos una cintilla o algo, pero vamos, hay tiempo para eso, prefiero que cuando lo hagamos, sea bien hecho.

MAB. –Porque tú estás en la de Benagalbón ¿no?

CFC. –Bueno sí, en Benagalbón hay dos, yo estoy en la de estilo Comares.

MAB. –Y tú haces los dos estilos ¿no?

CFC. –Sí, mi estilo es Comares, pero lo que pasa es que me gusta… vamos, desde un principio, allí estaba la otra panda, yo escuchaba la otra panda… y me daba coraje no poder hacer nada, no poder cantar, no poder… porque no sabía. Así que una vez que yo aprendí Comares, que estaba seguro más o menos de que no me iba a liar mucho, ya empecé a aprender Montes.

CFC. Mira, por cierto, ahí se ve el cartel. (En efecto, junto a la puerta de entrada de la peña, por la parte de dentro, se lee en un papel: Clases de Verdiales). Mi hermano y yo nos vamos a poner a dar clases aquí en la peña y vamos a empezar a dar clases en los colegios, pa que los niños desde primera hora conozcan los verdiales y no les parezca una cosa extraña. Ya hemos hablao con dos colegios de momento, uno en Carlinda y otro en Carranque, y tengo que hablar también con el Ave María, allí por la carretera de Cádiz.

MAB. -¡Muy bueno!

CFC. –Eso es. No se tiene por qué meterse to el mundo, pero los niños, los niños a lo mejor, aunque hoy no les guste a todos, que el día de mañana, el que escuche verdiales, cuando tenga cierta edad, que no le parezca lo mismo que… Como mucha gente hoy, que escucha los verdiales y le parece lo mismo que si oye una pila negros bailando, con el tam tam. Lo ven como una cosa así, muy extraña. Y es la cosa más simbólica que tiene Málaga hoy por hoy. Porque las malagueñas están sacadas de los verdiales, me digan a mí lo que me digan.

MAB. -¿Qué me dices del hecho de que esto cada vez más se mete en la ciudad? Porque esto antes siempre ha sido del campo y de la gente del campo. Pero ahora…

CFC. –Es una pena que ya se haya metido en la ciudad.

MAB. –Pero es que no tiene más remedio, la evolución va por ahí. Si lo ves por el lado positivo, pienso que es algo muy bueno.

CFC. –Yo, por eso, lo estuve sopesando. Lo he hablao mucho con muchas personas… de que la fiesta ya no es del campo y la fiesta siempre ha sido del campo. Mira, ¿tú has escuchao la cinta de Majallana, la que sale con Paqui Corpas, con instrumentos, con orquesta… Yo creo que esa no es la respuesta. Personalmente aprecio esa inquietud, de querer adaptarlo a la ciudad, para hacerlo comercial, pero creo que no es la solución. La solución es… es esa, irse a los colegios, de enseñarle a los niños desde primera hora, de enseñarlo como lo que es… no transformar lo que es pa que a los niños se le meta mejor por los oídos, sino que lo que es, como es, se le meta desde primera hora.

MAB. –Yo opino que no hay una sola “solución”, sino que se ofrecen muchas posibilidades, y ten en cuenta que Juan es un auténtico fiestero y las raíces las tiene bien metidas…

CFC. –Pero mira, en el flamenco hay referencias, muchas, a tal cantaor, a tal otro… y está mucho grabado, pero en los verdiales hay poco grabado. Por los pelillos, por ejemplo, se grabó aquella cinta de Comares que a ti te pasó Manolo Robles. Si no se llega a grabar eso, esos estilos, modestia aparte… el único que los sabe ahora mismo soy yo, y ya los estoy enseñando a la gente de mi panda a hacerlo. Y todavía me queda a mí mucho que aprender de esa cinta, que yo a esa cinta todavía no le he sacao to el jugo. Yo además estoy hablando con los que grabaron eso, he localizado a varios. Uno tiene ochenta años… yo tengo muchas inquietudes con eso, llevo un tiempo que… Pero mira, a mí, llegó un tiempo, cuando yo ya estaba metido en eso, estaba en Comares y me gustaba más Montes. Porque decía: “es que Montes es más variado, tiene más variedad, más posibilidades. En cambio Comares era na más el estilo de Paco Maroto…” la guitarra tenía cinco o seis punteos, el violín tenía cierta melodía, y de ahí no se podía salir. Y cuando yo he escuchao esta cinta, digo: ¡qué va, qué va! No es que no sea bonito lo de ahora, sino que es que se pierde todo lo que había antes. Y lo que había antes era de una riqueza impresionante…

Hasta aquí la entrevista con Carlos, un joven con madera de fiestero.

(en BERLANGA FERNÁNDEZ, Miguel Ángel. “Bailes de candil andaluces y fiesta de verdiales : otra visión de los fandangos” (Málaga. Centro de ediciones de la Diputación de Málaga. 2000. p. 386-391)


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