0201. La fiesta vivida, por Pepe Portillo (1ª parte)

Tres generaciones de fiesteros: Pepe Portillo -el más alto-, autor de estos textos, entre José María Cuenca y su primer alcalde, Rafael Calderón. El cuarto... es el heredero actual de la Venta el Túnel. El marco... el saloncito en donde la panda ganadora del concurso celebraba su triunfo durante toda la noche. (10.4.2011)

Comenzamos hoy a publicar una nueva serie en capítulos que recogerá la “fiesta vivida” por Pepe Portillo González “Calderón”, el abanderado de Jotrón y Lomillas.

Para los que desconocemos casi todo de los rituales y experiencias de la Fiesta, es un documento interesantísimo, puesto que pone de relieve la forma de sentir de un joven fiestero y su empeño en formar parte de la vida de la fiesta, a la vez que retrata el ambiente y las vicisitudes de las pandas de verdiales.

Como siempre, las negritas, cursivas y texto entre corchetes [] son de la Porverita.


[“La Fiesta vivida“, por Pepe Portillo González “Calderón”. 1ª Parte: Las primeras Pascuas (1978)]

Si me he puesto a escribir toda mi trayectoria verdialera durante todo este tiempo, es porque hay cosas para mí, que me han llegado tan adentro que no quiero quedármelas para mí solo, y me gustaría hacerlas llegar a las nuevas generaciones de fiesteros que como yo, empezaron un día en este mundo tan bonito y a la vez tan complicado como es la fiesta de verdiales.

1978. [Pepe Portillo tenía entonces 15 años]

En este año 1978 nos dijo mi padre, a mi hermano Antonio [Portillo González “Puño Hierro] y a mí, un día: “os venís este año de tontos conmigo”. Y claro, dijimos que sí, sin saber lo que aquello era, porque yo sabía qué a mi padre [Pepe Portillo Calderón] le gustaba la fiesta y qué bailaba la bandera: sólo eso, pero no teníamos ni idea de lo que era la fiesta, cosa que descubriríamos en todo su apogeo.

El 25 de diciembre de 1978 nos montamos en un Renault 12 que tenía mi padre y nos fuimos para La Herrería, pues allí habían quedado, más o menos a las 10 de la mañana. Bajamos del coche y mi padre empezó a saludar a las personas que allí había y a las que iban llegando; también nos presentó a algunos de los fiesteros. Al rato de estar allí, haber tomado café y haber charlado un poco, Rafael Calderón les dijo a los guitarreros y al violín: “vamos a templar las guitarras”. Entonces se metieron al fondo, donde está el servicio: Antonio Gutiérrez, Salvori Gutiérrez, Luis “el Yesca”, Antonio “el Sierra” y el maestro Joaquín Palomo. Yo “ignorante” de aquello decía “¿qué hará ese hombre tan mayor con el violín?” ¡Qué “ignorante”! Cuando las guitarras estaban ya a punto -según ellos, claro- empezaron con el “paseo” los cuatro y aquello parecía que se venía abajo; y cuando Joaquín enganchó el “paseo” de las guitarras con el violín, y ya se puso él a mandar en las cuerdas, echando una “subida” y terminando con ella, empezaron los cinco a reírse. Se fueron hacia afuera y yo me quedé allí solo como un tonto, con un pellizco en la barriga, sin saber el porqué de todo aquello. Allí me di cuenta de que aquello encerraba algo, pero… ¿qué?

La fiesta era la siguiente: violín, Joaquín Palomo; guitarras, Salvori Gutiérrez, Antonio Gutiérrez, Luis “el Yesca”, Antonio “el Sierra”, y el 28, en la Venta del Túnel venía Martín; pandero, “el Galleta” y “el Sardina”; platillos, Pepe el de Baltasar, “el Moreno”, Juan Medina y Rafael Torres; abanderado, Pepe [Portillo] Calderón y alcalde, Rafael Calderón. Si yo no me acordara de esta fiesta, no sería digno de estar escribiendo esto.

Cuando arrancó la fiesta y echaron la primera lucha, yo veía a “el Galleta” “espatarrao” en medio de la fiesta, tocando, mirando “pa’rriba” y hacia ningún lado, con los ojos de par en par; luego Salvori cantando con el cigarro en la boca… y cuando terminó aquella lucha, se miraban unos a otros con cara de satisfacción por lo que habían hecho, y yo me decía para mí “¿quiénes son esta gente”? Para mí no eran personas normales; no tenía palabras para describir lo que estaba viendo.

A media mañana llegó el Rubio de las Casillas con Pepita Cruzado, y yo escuché a un hombre que dijo: “Rafael, toma 100 pesetas y que baile Calderón con Pepita”. Yo no sabía que mi padre bailaba y lo tuvieron que hacer muy bien pues, después del baile, felicitaron a mi padre. Esa fue la primera “rifa” que vi. Luego lo rifaron para que bailara la bandera. En fin, así se tiró la cosa toda la mañana. Aquello, nuevo para mí, me maravilló. ¡Vaya ambiente! ¡Vengan rifas!, y recuerdo que cuando terminamos, Rafael le dio a mi padre 150.000 pesetas, que fue lo que cogió aquella mañana.

Por la noche nos fuimos a “los del Túnel”. Allí no cabía nadie y se veían los billetes de 100, de 500 y algunos de 1000 pesetas volando por todos lados. Claro, hoy comprendo el porqué, y es que era la panda de Rafael Calderón.

Estuvimos allí toda la noche y ya por la mañana, nos fuimos otra vez para La Herrería, donde desayunamos y estuvimos allí un rato bueno de charla, hasta que empezaron a tocar otra vez y se echó otro rato de fiesta bueno, según la cara de los fiesteros. Hay una frase que dijo Pepe de Baltasar y que se me quedó grabada; cuando terminó una lucha de fiesta, dijo lo siguiente: “¿qué tendrá la fiestecilla?”, y todos movían la cabeza, diciendo que sí, y yo sin saber a qué se refería, me fui dando cuenta de que aquello era algo más que música, pero no alcanzaba a saber qué más tenía aquello.

Por la tarde, nos fuimos para Villanueva de la Concepción, donde estuvimos toda la noche. Cuando llegamos, nos metimos en un bar que había en la plaza y empezó otra vez la fiesta a tocar. Allí había un gran pique entre “el Galleta” y “el Sardina”. Entonces le pregunté a mi padre que quién era mejor; él me dijo que “el Galleta”. Allí estuvimos toda la noche tocando, y algunas rifas se veían también, aunque menos que el primer día. Por la mañana nos fuimos para la casa, a descansar un rato, ya que por la tarde habíamos quedado otra vez en La Herrería; y así hasta que llegó el esperado 28 , donde nos fuimos para la Venta del Túnel: la primera vez que yo iba a la Venta del Túnel. Total, cuando yo llegué allí y vi todo aquello, me quedé embobado: toda aquella gente en un espacio tan reducido. Había también pastorales, y lo que yo no me esperaba: más pandas, aunque yo no veía la diferencia entre unas y otras ¡Qué ignorante!

Cuando empezó el concurso, nos dirigimos al escenario: claro, mi hermano y yo nos quedamos abajo, pues era nuestro sitio. Cuando aquello terminó, le pregunté a mi padre que quién había ganado, y él me dijo que la panda del primo, o sea, la panda de Rafael Calderón. La verdad, me puse contento. Luego se hizo el concurso de “choque” y allí perdieron, pues con el tiempo yo ya había escuchado que Joaquín Palomo no era bueno para el choque, como más de uno sabéis. La panda que ganaba en la Venta del Túnel se quedaba toda la noche tocando en aquel salón que había para la panda ganadora, y que con el tiempo conocí yo también.

Mi hermano y yo, ya agotados, le pedimos a mi padre la llave del coche y nos fuimos a dormir, y el 29 por la mañana, mi padre nos despertó, pues nos íbamos otra vez para La Herrería a tomar café y a repartir el dinero. En una mesa que había en la calle, debajo de los eucaliptos, nos sentamos: mi padre, Joaquín Palomo, mi hermano y yo, y Joaquín le dijo a mi padre “Pepillo, ¿y los niños? ¿serán fiesteros?”; mi padre le dijo “¡yo qué sé!, Joaquín”. Entonces yo le dije que iba a aprender a bailar la bandera y mi padre se echó a reír. En fin, allí quedó eso.

Total, mis primeras Pascuas me dejaron con la curiosidad de saber qué tenía la fiesta, y ¡ya me llamaría la atención!, pues me tiré 6 días con sus noches, solamente escuchando aquella música que se me metía por dentro. Estaba deseando que terminaran las vacaciones de Navidad para volver otra vez al colegio, pero no para estudiar, ¡no!, sino para explicarles a mis compañeros lo que había vivido yo aquellas Pascuas. Yo les contaba y ellos me ignoraban, pues para ellos aquello les sonaba a chino y me daba un coraje que no veas, pues aquello me llegó bien: me refiero a la fiesta.

Luego, cada cinta de verdiales que veíamos, ¡a comprarla!, fuera del estilo que fuera, nos daba igual: sólo queríamos fiesta. Cogí un palo de escoba, un trapo grande y lo empalmamos con dos pinzas de la ropa, y ¡ale! ¡A pegar banderazos de un lado para otro! Después de romper un par de lámparas, mi madre dijo que aquello se acabó -la comprendo-, entonces nos fuimos a un piso que mi padre compró para mi hermano el mayor, que estaba vacío, y todas las tardes cogíamos el radiocasete y la bandera, y nos tirábamos allí las horas, hasta que mi madre tenía que ir a por nosotros para cenar.

Luego le dijimos a mi padre que queríamos platillos, así que cogimos un sábado por la mañana, nos llegamos a La casa de la música y allí estuvo viendo platillos hasta que cogió una pareja para cada uno. Aquello para nosotros era un tesoro: el poder tener unos platillos y aprender a tocar los platillos también. Pero no nos bastaba con eso: queríamos también un pandero. Entonces fuimos a casa de Paco Cuenca, que mi padre lo conocía de haber salido de fiesta con él y que hacía panderos. Entonces: ¡pues el pandero, también! en vez de estar jugando en la calle, pues lo que queríamos era sólo aprender a tocar. Mi padre nos decía: “muy fuerte habéis empezado ¡A ver lo que duráis!


Anuncios
Esta entrada fue publicada en Fiesta Mayor de Verdiales, La fiesta de Pepe Portillo, Panda de Rafael Calderon, Pepe Portillo (Calderon) y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a 0201. La fiesta vivida, por Pepe Portillo (1ª parte)

  1. Juanele: dijo:

    Hola Porverita;
    había entrado al reclamo del homenaje de venta cardenas, pero cuando he visto todos los video, me he dado cuenta que estaba publicado la 1ª parte de esto que promete ser, sin lugar a dudas una bellisima y emocionante historia, la historia y trayectoria fiestera, de este fenómeno fiestero y exelente persona que los es; Pepe Portillo y lo digo con muchoorgullo; (mi sobrino Pepe Calderón).
    He leido, yo diría devorado, este primer artículo la primera vez, lo he vuelto a releer, pero ahora saboreando la lectura y cada detalle de la fiesta y su trayectoria, porque esto promete ser una emocionante historia de este fiestero nato, ni que decir tengo, como se me ha escapado alguna lagrimilla durante su lectura.
    Solo me queda felicitar a Pepe por su labor y a la Porverita, por ser la inductora que le ha animado a hacerlo.
    Y ahora venga, que estoy impaciente ya esperando el siguiente capítulo.
    Un fuerte abrazo a ambos, de Juanele

    • Porverita dijo:

      Hola Juanele. Pues estás de suerte, pues creo que hay 8 capítulos más, y un epílogo… la mar de sentido.
      Poco a poco irán apareciendo en el diccionario.

      Salud, niño de Bilbao

  2. hola tito, que tal estas,pues bien ya acabe este escrito del cual te mandare una copia ,esto no es nada del otro mundo solo son mis vivencias durante algo mas de30 años en la fiesta de una manera u otra,que tanto agustin como porverita me digeron que escribiera y ya esta solo espero que te guste pues hay curiosidades,tambien le quiero decir a porverita,que cuando llegue el capitulo de joaquin palomo,diga que cuando terminaron las primeras pascuas sin joaquin,rafael partio el dinero tambien para el ma o menos unos 25000 duros,y que cuando lo del puñetazo,el tio ese rompio la mejor guitarra que llebava rafael me lo a dicho el bueno un abrazo muy fuerte para mi tito y un beso para ti milagros pepe calderon.

    • Porverita dijo:

      Hola Pepe. Añadiré estos comentarios al capítulo que corresponda, y dejaremos los duros para los antiguos y hablaremos de pesetas, aunque la gente joven puede que no sepa de que hablamos cuando tratamos de duros y de pesetas. ¿Sabrán lo que eran los reales?
      Salud, abanderado.

  3. OTRO dijo:

    Hay manjares que tienen su mejor punto en su frescura, y los hay en que destacan por su solera acumulada en el crisol del tiempo. Ahora, tras las noticias de la infancia de Juanele que hemos saboreado como novela costumbrista, reflejo de unos tiempos y un espacio concreto, mitad de pretéritos aparecen los recuerdos del acceso a la condición de fiestero de esa joya de la familia , probablemente más significativa en los verdiales, que es Pepe Portillo. Destacan los detalles que tan claramente rememora y que hacen que vayamos entendiendo como se “envenena” de afición el alma de un joven hasta integrarse para siempre en este mundo mágico. . La frescura viene de su juventud y es bueno que lo haya hecho ahora; de todas maneras Pepe
    mima las neuronas que guardan tan bonitos recuerdos, que es bonito contarlos cuantas veces encarte
    Solera y frescura; a los dos “auténticos” nuestro agradecimiento por estos regalos.

  4. aunque es bonito recordar,tambien es triste como descubriras en algunos momentos,pero si te das cuenta el hombre vive de recuerdos,puees siempre estamos recordando,pero esa es la vida no se puede olvidar las cosas y menos estas que yo vivi siendo un chaval junto a mi hermano y mi padre,ademas no quiero olvidar gracias por tu interes otro pero seguro que te tengo quee conocer.pepe calderon.

    • Porverita dijo:

      Hola Pepe. Ten por seguro que conoces a OTRO y que aprecia mucho el esfuerzo que has hecho de recordar y escribir. Estuviste con él el domingo 10 de abril en la Venta Alvaro, en lo que él llamó el 1er Congreso de Verdiales.
      Salud, niño.
      Pronto iremos al próximo capítulo.

  5. maria dijo:

    ya ya ahora si gracias milagros,no necesito mas pistas,unas bellisimas personas
    y si ellos contaran sus,vivencias en la fiesta tendrian para escribir un libro un abrazo para los tres pepe calderon.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s