0256. El Día de Jeva, por Agustín Jiménez (1998)

Día de Jeva. Panorámica de la era.

En la publicación del libro “Primera década de la recuperación del tradicional Día de Jeva” (1998. Hermandad Virgen de Jeva), en donde se recogen las coplillas, dedicadas a la Virgen de la Purificación en los concursos celebrados desde 1988 a 1998, el prólogo se le encomendó a Agustín Jiménez Martín.

Como estamos recopilando los textos dispersos que nuestro amigo dejó sembrados por todos los campos malagueños de la fiesta, os copio éste, que es posible que sea una de las primeras y múltiples encomiendas que le fiesta le hizo.

“Si has estado algún 25 de diciembre en la ermita de Jeva, lector que sostienes este libro, bien podrías saltarte esta hoja y pasar directamente a disfrutar el auténtico jugo que contiene la poesía que, manada del pueblo, aquí se te ofrece, y si no has estado, pues casi también solo que haciéndote el propósito de no faltar, en la primera Navidad que puedas, a vivir, más que a ver, un acontecimiento que las palabras, y menos las mías, difícilmente pueden describir.

La primera vez que allí estuve, debió ser al poco de restaurada la tradición pues ya pasaron bastantes pascuas desde entonces, nos recibieron a la entrada del carril con un trago de anís y un rosquillo… ¡Eso si que es un prólogo y no esto!…, desde aquel día cada año, ando este camino… algún charco si ha llovido, los olivos, …más arriba los chopos y, al fin, la sin par estampa. Ahora se celebran diez años, que podían ser cien, … que es uno siempre.

El Torcal, con un soberbio faldón pétreo, hace de telón y de notario mudo de la entrañable escena. Una blanca ermita de coqueta espadaña, una era, la Señora en un cuadro con su mirada complaciente, las manos juntas y dispuesta a escuchar lo que, cuando yo ponga el punto final a esta entrada, vas a poder leer.

Ya antes de llegar se oyen las pandas de verdiales y las pastorales, y después te sumerges en el gentío y allí los buñuelos, el café, los amigos, los personajes singulares que no es cosa de nombrar aquí, …quizás el frío, quizás nublado, …. ¿qué más da? … sigue sonando la Fiesta, … y todo ello pasa porque hay quienes luchan año tras año para que no deje de ocurrir; a ellos mi abrazo de agradecimiento, mi loa a su esfuerzo y a mi ánimo para su constancia.

En un momento determinado empieza la ofrenda de coplas, piropos a la Madre en el día de la Navidad, …sencillas, hermosas, directas desde los corazones… y, como ese momento ha llegado, yo termino, tú las lees, y todos, de seguro, iremos una vez más a oírlas junto a la Ermita.
(Agustín Jiménez Martín)


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