0258. Raíces y costumbres verdialeras. 2 (Alonso Martín)

Seguimos copiando textos del librito de Alonso Martín “Raíces y Costumbres Verdialeras” (1989). Hoy le toca el turno a la 2ª página y de lo más interesante que allí se nos cuenta, es el testimonio de Juan Rando, un viejo fiestero de la zona, que nos dice que “no existía violín en lo que hoy conocemos como “estilo de Almogía”, y sólo se tocaban guitarras, que como el “ciego Lucero” marcaban con un punteo la salida y que con la postura FA daba la parada”.

Pues antes de seguir leyendo las narraciones de Alonso, os invito a escuchar a la panda que este mismo Alonso reunió en el año 1980 –panda Antigua de Jeva– para grabar un disco, y en el que se escuchan los solos de violín -estupendos- que se han ido añadiendo a la Fiesta de Almogía.


La panda Antigua de Jeva (1980) con el cante de Rafael Pozo y los solos de violín de no sé cual de los tres violinistas que aparecen en los créditos, y que un comentarista nos decía: “JR Pérez, que aparece como violinero y cantaor, es conocido en la fiesta por “Juan Delgado”. Los otros violineros son Alonso Gómez, El Tuerto, y un hermano de Alonso Martín”

Si con el mirar te ofendo


“El Verdial, alegre fandango, el más antiguo que se conoce, me atrevería a decir el padre de los cantes de Málaga, conserva su pureza, sin dejar de comprender que ha evolucionado en su perfección, aunque hay quien dice que puede llevar algunas connotaciones moriscas. Este caso se nota más en los de Comares, y coincide que en ese pueblo fue donde quedaron familias “morunas” hasta muchos años después de la conquista de los Reyes Católicos, y que en la musicalidad que ofrece el laúd y el violín tienen un cierto parecido a la de los Arabes, sin embargo yo no estoy completamente de acuerdo, porque si quitamos el violín, el verdial deja de tener parecido con dicha música, y según Juan Rando, abuelo, que fue panderero de gran categoría en los años veinte, no existía violín en lo que hoy conocemos como “estilo de Almogía”, y sólo se tocaban guitarras, que como el “ciego Lucero” marcaban con un punteo la salida y que con la postura FA daba la parada.

Lo que sí es primitivo es el pandero, así como los palillos [sic][es posible que sea una errata y Alonso se refiera a los platillos, aunque las castañuelas pueden ser tan antiguas como los crótalos] y en algunos casos el almirez. Luego, después de la guitarra de cuatro cuerdas, se fue adaptando la actual que estuvo en el verdial muchos años como único instrumento de cuerda.

Dije al comienzo, que el Verdial podría considerarse como “padre de los cantes de Málaga” y me explico: Juan Breva, popular cantaor veleño, lo tradujo a una forma más lenta y aflamencada que conocemos como “Abandolao”.

En aquellos tiempos, los arrieros en su descanso nocturno se acercaban a las tabernas a escuchar cante, luego intentaban guardarlo en su mente, pero al llegar a su pueblo de origen, aunque guardaran la medida, tenían que adaptarlo a su forma personal y sufrían variaciones que a su vez dieron riqueza a la diversidad de estilos que existen. Hoy es más fácil aprender, gracias a la grabación pero hemos perdido la creación de estilos, y apenas que un cantaor pone sello personal en algún estilo, los jurados en los concursos a veces castigan al participante, creyendo que no va marcado en lo que hicieron los creadores del verdial o flamenco.

Volviendo a los derivados que existen a partir de Juan Breva, nos encontramos con: Rondeñas, Jaberas, Fandangos de Coín, de Lucena, de Frasquito Yerbabuena en Granada, Alora en Cómpeta, Canillas, Antequera, etc.

El Verdial, gracias a las clases campesinas, (digo clases porque quien dijo que eran defendidos por los más necesitados, se equivocó, el verdial participa de el patrón y el obrero), fue un fenómeno que caló a todos porque estuvo presente en todo acto de júbilo: bautizos, bodas, cencerradas, etc. Los amores se declararon muchas veces a través de la copla y sobre todo estuvo muy ligado a lo religioso, incluso recaudando reales por los cortijos toda la Navidad para luego el día de la fiesta mayor, llevarlos al ermitaño, (esta costumbre, según Juan Rando, duró hasta el año quince de nuestro siglo).”
(Raíces y Costumbres verdialeras, por Alonso Martín Ruiz. 1989)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Alonso Martin Ruiz (Alonso de la Higuera), Ciego Lucero, Disco (1980-Antigua de Jeva), Jeva, Juan Rando, Librito de Alonso, Panda Antigua de Jeva y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s