0409 La saga de los Salas

2º Capítulo de “la saga de los Salas”. Originalmente publicado en la Fiesta del Sol (31 de mayo, 2010)


La colección de recuerdos de Juan Calderón Salas -Juanele o Juan de Bilbao- es tan enorme que esta “saga” se va a prolongar en no sé cuántos capítulos y todos sin desperdicio. Ya os dije que esto era mejor que cualquier serie exitosa de la televisión y que cualquier novela por entregas.

Hoy Juanele sigue con la tradición fiestera de la familia de su madre y de su abuelo Roque “El Santero de la Ermita”, y sus reflexiones sobre el desarraigo final de esta familia tan “malagueña”, a pesar de provenir de fuera de ella.

¿La historia de los Salas?…….
La verdad es que no sé a ciencia cierta de dónde nace la vocación verdialera de los Salas, porque desde que yo tengo uso de razón y conocí a mi madre María Salas Moreno, sé qué fueron grandes fiesteros todos y muy conocidos en el mundillo verdialero, pero tambien debo decir, que esta familia fiestera, parece que nace en mi abuelo ¿por el contacto en la ermita de tradición fiestera? es posible y todos sus hijos en total ocho salen fiesteros, (mi madre es la segunda de los 8). Pero cosa curiosa, ninguno de los hijos de mi abuelo Roque Salas Alonso, tiene descendencia fiestera, exceptuando a mi madre, que le salen todos fiesteros, ¿será por su matrimonio con Juan Calderón Martín, (mi padre) que todos los Calderones fueron buenos fiesteros? Es posible, pero ante estas incognitas, yo me planteo dos preguntas:

1. ¿Porqué la afición a la fiesta de mi abuelo Roque Salas?

2. ¿Porqué no se les recuerda, como a otros fiesteros, anteriores y posteriores a ellos, en el mundillo verdialero?.

Voy a contar mis argumentos, de lo que yo sé y recuerdo de ésta, mi familia materna; una vez leída, espero que alguien más sagaz que yo saque sus propias conclusiones.

En un principio, mi bisabuelo, Rafael Salas Molinero, era natural de Salas de Los Infantes, provincia de Burgos, por lo que mi abuelo Roque que encabeza esta historia nació allí, en Agosto de 1882.

Su padre (mi bisabuelo) era maestro de escuelas y unos dicen que por su cargo y otros, que por política, el caso es que fue trasladado a Málaga cuando mi abuelo Roque apenas contaba un par de años.

Su padre se instala por no sé qué razón, ni influenciado por quién, en la ermita de Los Verdiales como “Santero”, por lo que mi abuelo se cría en la Ermita, entre Fiestas de Verdiales, no olvidemos que en la Ermita, desde su fundación y hasta 1920, se celebraron las juntas de las pandas del 28 de Diciembre, Los Santos Inocentes, además en aquella época, también se celebraban allí la misa de los Domingos, bautizos, bodas, el Viernes de Dolores y el Domingo de Ramos y como es sabido por todos, en cada uno de estos eventos, siempre prevalecía la Fiesta de Verdiales.

De aquí le pudo venir a mi abuelo Roque, la inspiración y afición a la Fiesta, que dicho sea de paso, salio un excelente guitarrista y cantaor, transmitiendo su afición, ahora sí, a todos sus hijos que además salieron de los buenos.

Creo que con este argumento contesto a la primera pregunta.

Continuara…

Muy pronto en este blog, el Capítulo 3 de la Saga de los Salas


La saga de los Salas (capítulo 3º). Originalmente publicado en la Fiesta del Sol (2 de junio, 2010)

Continuando con los relatos de Juan Calderón Salas -Juanele-, nuestro amigo reflexiona hoy sobre un segundo interrogante que se hacía en el capítulo 2:

¿Porqué -a los Salas- no se les recuerda, como a otros fiesteros, anteriores y posteriores a ellos, en el mundillo verdialero?

La 2ª pregunta ¿Por qué no se les recuerda más…?

La presencia de los Salas como fiesteros, así como algunos Calderones, como es el caso de mi padre, en los verdiales fue relativamente corta, sólo hasta el año 50, en este año emigraron: mi abuelo Roque, su hijo Rafael y mis padres, a Bilbao, desaparecieron del mundo verdialero de Málaga. Angel Salas emigra en aquel año a Mallorca, desaparece del mundo verdialero. Rafaela Salas emigra a Argentina, desaparece del mundillo verdialero. Paco Salas también emigra a la Argentina. Pilar Salas, a Bilbao, con mi madre. De esta forma la familia Salas queda desintegrada.

Los que no murieron fuera de España regresaron, pero ya era tarde para hacerse notar en las fiestas, excepto en algún caso concreto como es el de Paco Salas, que se incorpora a la panda de Povea, con su cuñado Enrique España, Andrés Calderón, Luis Gámez, el Rubio de Las Casillas, etc. entre otros. También regresó unos años después, ya viuda, su hermana Rafaela, la mayor de los ocho hermanos, la cual en una visita a mi familia en Bilbao, fue atropellada por un coche y murió en el hospital sin llegar a recuperarse.

Además de todo lo dicho hasta aquí, otra de las grandes razones para que no se acuerden de ellos, de los Salas, como tampoco de mi padre, es porque en aquellos años 50, nadie se preocupó nunca de escribir nada y mucho menos, se grabó nada tampoco.

Creo que ésta sea la respuesta a la segunda pregunta.

Continuará con el encuentro entre los Salas y los Calderones, en el capítulo 4, y con muchas más historias del malagueño emigrado y ciberviajero inolvidable.


Capítulo 4º. La fusión de Calderones y Salas. Originalmente publicado en la Fiesta del Sol (3 de junio, 2010)

Calderones y Salas (La Panda de los Calderones) 1946 Venta Alegre

(1) sentado en el suelo con la bandera, Antonio Calderón “Castelar”
(2) con guitarra, mi abuelo Roque Salas, el santero de la ermita
(3) Ángel Salas
(4) Pilar Salas
(5) María Salas, (mi madre)
(6) Juan Calderón (mi padre)
(7) Mi hermano, Roque Calderón (aquel día estrenaba su primer gorro)
(8) Mi hermana Antonia
(10) Juan Calderón, (padre de Rafael Calderón y primo hermano de mi padre)
(11) Salvador Calderón “El mono”
(12) Andrés Calderón
(13) Salvador Calderón Bonilla, hijo de “Castelar”, que también resultó un buen abanderado, pero no sé el motivo, parece ser que lo dejó muy prematuramente.)

Capítulo 4 de “La Saga de los Salas“: los Salas y los Calderones se juntan en la fiesta de verdiales y en la familia de Juan Calderón Salas “Juanele”

Capítulos anteriores: Capítulo 1 / Capítulo 2 / Capítulo 3

Fusión entre Calderones y Salas

Mi padre y mi madre se conocieron desde niños porque vivían muy cerca, son fiesteros desde niños y existe una amistad muy profunda entre ambas familias. Cuando por fin se casaron, mi abuelo les dejó el pajar que había en la ermita, para que viviesen allí mientras buscaban otra vivienda; este pajar era el local que hoy está pegado a la parte de la sacritía de la ermita.

Creo que se puede considerar como una fusión lo que hubo entre Calderones y Salas, al convertirse mi padre en cuñado de los Salas, se incrementó aquella amistad entre ellos, así que yo recuerde a mi tío Rafael y mi tío Ángel, sobre todo, porque fueron los que más vivieron en la ermita estando yo allí; salían de “tontos” con los Calderones, como vemos en la foto de Venta Alegre, en la cual están mi abuelo Roque, su hijo Angel y la Pilar, que vemos junto a mi madre y mi padre, bueno los ve el que sabe quiénes son, porque la foto está regular.

Así es que siempre los recordaré unidos a mi padre, en las fiestas y en el trato, como hermanos, luego al separase por la emigración, mi tio Rafael y mi padre siguieron juntos en Bilbao.

Por eso debo decir, que mi tío Rafael, para todos nosotros, me refiero a mis hermanos y yo, fue siempre el tío preferido, además donde estaba él, en fiestas, en reuniones, donde estaba él, había que estar siempre riendo con sus chascarrillos e historietas, muchas veces inventadas por el mismo, pero de mearse de risa con ellas.

Bueno y ahora para cerrar éste capítulo, os contaré una anécdota:

Siendo yo un niño oía decir a los mayores que cuando se ponían a bailar las “niñas de Roque”, Rafaela, María y Pilar (mis tías y mi madre), solian decir que las tres hacían raya -causaban admiración- bailando y todo el mundo las quería rifar, incluso los alcaldes se las rifaban para que bailasen con sus respectivas pandas.

Por otro lado, la Pilar, la más chica de las tres, con mi hermana Antonia, también hacía muy buena pareja bailando, pues se diferenciaban poco en la edad y siempre iban juntas. Así, los que no las conocían cuando las veían bailar, pensaban que eran hermanas, en lugar de tía y sobrina, bailaban muy bien y muy compenetradas las dos. Mi padre nos contaba con orgullo, cada vez que tenía ocasión que cuando bailaban las dos juntas, en fiestas que tocase el violín Joaquín Palomo, (excelente violinista), éste intentaba con zorrería, echar la “subía” cuando menos lo esperaban ellas, para ver si las confundía, pero estaban tan bien compenetradas que no lo conseguía nunca, por lo que al final el mismo Joaquín decía ¡Como bailan estas niñas, que no las puedo liar!


Apéndice con dos comentarios a esta última entrada en la Fiesta del Sol, acerca de dos de los fiesteros de la panda de los Calderones de la foto y su duelo de banderas.

El comentario de Juan de Bilbao:

A propósito de la foto de esta entrada y que en su día titulé “Panda de los Calderónes” entre el público en Venta Alegre, apuntar un detalle: el nº 1 y el nº 13 son los protagonistas del “Duelo de banderas” que ayer publicaba pandaverdiales en su blog, es decir: Antonio Calderón “Castelar” y su hijo Salvador.

El comentario de Enfiestao al duelo de Castelar y su hijo:

Enfiestao 7 mayo, 2011 a las 0:10

Cerrar los ojos y recordar aquel duelo de baile de bandera es algo que hace mucho tiempo que no hacía, hoy he vuelto a hacerlo y se me llenan los ojos de lágrimas que no me permiten ver con claridad un acontecimiento que no se ha vuelto a presenciar desde aquel día, al menos que yo sepa. Fue un duelo limpio, padre e hijo bailando la bandera al compás de una gran lucha de fiesta, si el padre lo hacía bién, el hijo lo hacía mejor, llegando incluso a rasgar la bandera de su padre. Salvador Calderón Bonilla aprendió todo de su padre y creó su propio estilo de baile de bandera, ágil de piernas y dinámico en el manejo de la bandera, realizó combinaciones nunca vistas que incluso sorprendían a su padre. Marcó la fiesta con los pies cruzados, entrecortaba el baile y lo adornaba con el trapo manteniendo en vilo a todo aquel que lo miraba, cuando bailaba no era dueño de sí, lo era la fiesta, y cuando ésta paraba tardaba varios minutos en recuperarse del trance que le provocaba el baile. Fué el mejor de sus hermanos y de su época, pero el que menos tiempo se dedicó al baile, ya que nada mas casarse se separó para siempre de la fiesta, pero según me contaron nunca lo hizo de la bandera con la que ese día superó a su padre.

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Una respuesta a 0409 La saga de los Salas

  1. Juanele dijo:

    Gracias Porverita, por esta publicación.
    Me encanta revivir aquellos momentos de inspiración, para escribir estas cosas de mi familia,
    las cuales me hacen emocionar al releerlas.
    Salud fiestera de los tres estilos.

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